Tres años más tarde.
- ¡Paula levanta, o se te hará tarde!
- Sí mamá, ya voy
Bueno, hoy era mi último día en este pequeño pueblo. Me había aceptado en el campus universitario de Londres, quien lo diría, ¡Yo! ¡En Londres! Por suerte no iba a ir sola. Después de que se marchara Leticia no supe nada más de ella, no cogía mis llamadas ni contestaba a mis mensajes, yo siempre pensé que se había cambiado de número, pero como no sabía si era cierto no podía crear historias yo sola que no era ciertas; pero aún así seguía enfadada.
Una semana después de que ella se fuera, yo estaba completamente sola, exepto por Raúl, el chico de pelo rubio/castaño y ojos mielosos, era tan dulce, y resultaba que ahora era mi novio, sí, las cosas de la vida. Y seguramente ahora me estuviese esperando abajo con mi mejor amigo Judith, se mudó a la casa de al lado despues de irse Leticia, un día me vino a pedir azúcar y de ahí surgió nuestra amistad, y desde ese entonces nunca nos habíamos separado, era mi único apoyo cuando nadie más lo era...
Ya era hora de que me fuese preparando antes de mi madre subiera a mí habitación a decirme que se me hacía tarde.
***
Después de desayunar con mi madre, Raúl y Judith nos fuimos a dejar mis maletas y las de ella al coche de mi madre. No tenía ganas de despedirme pero tenía que hacerlo. No iba a verles durante unos tres meses, a no ser que se les ocurriera venir a visitarme, pero como en la residencia no se podían quedar a dormir y los hoteles allí eran muy caros, pues como que dudo que vayan. Pero eh, estoy con mi mejor amiga, en la misma habitación ¿Qué más puedo pedir?
Me despedí de mi madre y seguidamente de mi novio. Conduciría Judith ya que yo soy lo suficientemente vaga como para hacerlo, oh sí.
- Hey Paula ¿Te vas a quedar ahí parada todo el día o vas a entrar en el coche? - Vale, esto era muy extraño estaba parada enfrente de la puerta mirando a la nada
- Sisi, ya voy ya voy, no te me desesperes - dije con un poco de humor, pero bueno, era Judith, a ella nunca le había gustado llegar tarde a ningún lado y después de tres años ya lo sabía, y de sobra.
- Como no entres ya me voy sin ti eh
- No te atreves
- ¿Ah no? - Dijo metiéndose en el coche, lo más que sabía yo era que se atrevía, y por eso me eché a correr como una loca.
Y como no, nada más entrar al coche ya tenía puesto su disco de Miley Cyrus, tenía una extraña obsesión con ella.
- Rumbo a Londres - Me dijo sin dejar de mirar la carretera - Nos queda un largo viaje
- ¿Sabes que número de habitación tenemos?
- No, creo que hay que ir a recepción según lleguemos y ahí nos darán todas las cosas necesarias para el curso, pero no te estreses que todavía queda tiempo de sobra.
- Ya, pero no todos los días se va al campus universitario más importante de Londres
- Exacto, pero ahora disfruta del trayecto y shh
Las horas de trayecto se pasaron más rápidas de lo que esperaba. Tampoco había mucho tráfico, ya eran las 10pm así que a esa hora la gente estaría ya en sus casa durmiendo o viendo la tele.
- Ostia, esto es alucinante
- Y que lo digas, si no cierro la boca me entraran moscas - No me imaginaba que Londres fuera tan bonito de noche, aunque eso sí, no se veían las estrellas, cosa que extrañaría mucho.
- Vamos a recepción, que ya es tarde y no se me apetece dormir en la calle
Como no, la sala de recepción era gigante, en la parte izquierda estaba el mostrador, había una chica apunto de irse, o nos dábamos prisa o nos quedábamos sin las llaves de nuestra habitación.
- ¡Hey, no se vaya! ¡Espere!
Me miro con cara de poco amigos, pero aún así no se fue.
- Sentimos haber llegado tan tarde, queríamos las llaves de nuestra habitación para poder alojarnos
- Oh si, díganme vuestros apellidos - Bueno, pues al final resultaba que la chica iba a ser simpática y todo.
- Yo soy Paula, Paula Smith. Y ella es Judith, Judith Saenz
- Vuestra habitación es la número 458, aquí tenéis las llaves - Nos dio un par de llaves. Ya sé quien irá mañana a la tienda de souvenirs para comprar un llavero, ajá, yo.
- Muchísimas gracias, y perdone las molestias
- No es nada, buenas noches.
- Buenas noches.
Vale, y ahora... ¿A dónde íbamos? Porque yo por lo menos no tenía ni idea de donde estaban las habitaciones.
- Judith, ¿Sabes dónde estamos?
- ¿Acaso me ves con cara de mapa o algo de eso?
- Sí, por eso te pregunto
- Pues no te equivocas porque tengo un mapa
- Vale, ya puedes ir buscando las habitaciones
- Estoy en ello
***
Después de estar como media hora andando hasta nuestra habitación, ya estábamos delante de ella. La abrí y ¡Dios! era perfecta para nosotras. Tenía dos camas, cada una con sus respectivas mesas de noche y un escritorio con una silla, bastante grande la verdad, así que si comprábamos una silla de más cabríamos las dos perfectamente.
- Es perfecta - dijo sin creerse lo que estaba viendo
- Y que lo digas - le respondí con una sonrisa de oreja a oreja. Era increíble que estuviésemos aquí ¡Y con nuestra propia habitación! Este día no podía ser más perfecto
- Paula..
- ¿Qué paso?
- ¿Escuchas eso?
Me callé a ver si escuchaba algo, y sí, lo escuchaba, parecía como...
- ¿Son cosas mías o en la habitación de al lado están teniendo sexo?
- Eh no, no son cosas tuyas. Y la verdad es que la tía es un poco exagerada con lo gemidos
- Esperemos que no se pasen toda la noche así, porque quiero dormir ¿sabes?
- No te atreverás a ir plantarles las mosca ¿Verdad?
- Como si no me conocieras, si no me dejan dormir voy allí y se los digo.
Ya eran como las once y media y seguían haciendo ruido
- Judith, ahora vengo
- No eh no, quédate aquí, no tengo ganas de problemas ahora
- El problema lo tienen ellos que no me dejan dormir
Y dicho esto salí de la habitación y ya estaba en la habitación de al lado, tocando la puerta a ver si me abría alguien. Escuche maldecir a un hombre, que se joda pensé, no son horas para estar haciendo gemir a alguien como loca.
- ¿Qué quieres tú ahora? - Dijo con un malhumor que no se lo creía ni él, pero espe.. NO, NO PODÍA SER ÉL.
El chico rubio de ojos azules estaba delante de mis narices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario