martes, 31 de diciembre de 2013

¿Cómo puedes ser tan borde?

Su coche estaba un poco lejos de la residencia, pero bah, no podía hacer nada de todas formas. Cuando por fin llegamos, espero a que entrara en el coche y luego entro él. Ni que fuese a salir corriendo, pensé. Aunque mala idea no era... Derrepente mi móvil vibró, lo abrí y era un Wha de Judith.

Judith: Me tienes desesperada, ¿A dónde te lleva?
Yo: A su casa.
Pero eh, tranquila, que sólo me lleva a hablar con Leticia.
Judith: ¿Ha hablar con Leticia? ¿En su casa? Pero, ¿Ella no tiene su habitación en la residencia? ¿Qué se supone que hace en casa de Niall?
Yo: Eso mismo estaba pensando antes, pero la verdad es que ni lo sé, ni me importa.

- ¿Sabías que es de mala educación estar con el móvil cuando estás con una persona?
- También es de mala educación tratar mal a una mujer y no te digo nada

Se quedo callado, hala, ahí le he dado. Bueno mejor que le diga adiós a Judith, no tengo ganas de que este me siga molestando con sus comentarios bordes.

Yo: Judith, mejor hablamos después, que a este se le suben los humos 
Judith: A saber que habrás hecho JAJAJAJA. Bueno, ten cuidado, y no llegues tarde que mañana hay que madrugar. 

Después de despedirme de ella, volví a guardar el móvil en el bolsillo, tenía un 30% de batería y es mejor que no lo malgaste, puede que me haga falta.

- Oh bien, me alegro de que me hayas hecho caso de una vez.- Dijo con una media sonrisa
- Mejor cállate
- Si mejor me callo, si no empezaré a decir gilipolleces, de las que esta claro que no me arrepentiría.
- ¿Cómo puedes ser tan borde?
- Me gusta serlo, si tienes algún problema no me hables y ya está.

Y así hice, no le volví ha hablar más en todo el trayecto, no falta que me hacía. Lo que su música era un poco irritante y daba dolor de cabeza, pero preferí callarme. No tenía ganas de que se convirtiera en un tren humano, porque esta claro que si se lo llegaba a decir los humos que echaba por las orejas no iban a hacer normales.

- Aquí es, ya te puedes bajar. Y no esperes a que te abra la puerta porque no lo voy a hacer
- Tampoco quiero que lo hagas 

Llegamos al portal, no era nada del otro mundo, simplemente algo normal. Entramos al ascensor y el pulso botón 5, vive en la última planta. Esperemos que sólo este Leticia, no tengo ganas de conocer a sus amigos, y menos si van a ser igual de bordes que él.
Abrió la puerta, y para mi mala suerte había cuatro chicos más y Leticia. Aunque bueno, la verdad es que no estaban nada mal; y esperemos que no sean bordes.

- ¿Está es la chica de la que nos has hablado? Porque esta muy buena, joder - Dijo un chico de pelo rizado y ojos verdes. - Soy Harry
- Yo Paula
- Perdón por lo de antes, pero es que este capullo no nos había dicho que eres tan guapa - Dijo señalando a Niall
- Ah da igual - ¿Es que les había hablado de mi? Esto cada vez era más raro.
- Yo soy Liam, ignora a Harry, aveces puede ser muy pervertido - Dijo tendiéndome su mano para que se la estrechara, y así hice.
- Yo soy Zayn - Dijo mordiéndose la lengua mientras sonreía 
- Yo soy Louis - dijo dándome dos besos - y te saludo el último porque dicen que lo bueno para el final 

Tuve que soltar una carcajada, no me la pude aguantar más JAJAJAJ. Todo son muy simpáticos, nada comparado con lo que yo me esperaba.

- Bueno Paula - dijo Leticia un poco cansada ya de esperar - vamos a la habitación de al lado, tenemos que hablar ¿Recuerdas?
- Tienes que hablar tú no yo - ¿Por qué tengo que aguantarla? Yo ya le dije todo lo que le tenía que decir ayer y tan pancha que me quede.
- Uh, pelea de chicas, esto me gusta - Como no, eso lo tuvo que decir Niall
- Mira chico, como no te calles te voy a callar yo, y no de la manera que piensas 
- Te lo dejo clarito eh Niall. Me gusta, me gusta, tiene carácter -  Creo que lo dijo Harry, estaba de espaldas a ellos y todavía no diferenciaba sus voces muy bien. 
- Bueno vamos a la habitación de al lado Paula - Me dijo Leticia mientras me cogía de la mano y me metía en la primera habitación que vio.

Con tanto barullo no me había percatado de lo bonita que es la casa. Era completamente blanca y negra, los muebles tenían matices de blancos y negros distintos; cada pared estaba pintada de un color distinto siguiendo una cadena: blanco-negro-blanco-negro... Y así sucesivamente.

- Te puede sentar en la cama si quieres - Lo que me faltaba, ni que la casa fuera de ella para decirme donde me podía sentar o no, que graciosa, en serio. Pero para no ser tan borde y arisca me senté, total tampoco es que fuese a estar mucho tiempo... Pero ahora que lo pienso ¿Quién me va a llevar de vuelta? Preguntaré después, porque tampoco quiero llegar muy tarde.
- ¿De que quieres hablar? - No sé para que preguntaba si ya sabía la respuesta pero es que el silencio que hay entre las dos es tan incomodo que necesito que desaparezca.
- De lo que ha pasado entre nosotras dos, desde que me fui hasta este mismo momento
- Pues ya estás tardando en hablar - Haber si se dejaba ya de rodeos y me decía todo lo que me tenía que decir - Simplemente quiero saber porque nunca contestaste a mis llamadas ni respondiste a mis mensajes.
- Te tenía envidia, y por eso mismo pase de contestarte. Siempre habías sido la niña buena que nunca hacía nada, que siempre se pasaba la tardes enteras estudiando para sacar buenas notas, y yo simplemente tu sombra. Así que me harte y pase de contestarte
- ¿Pero tu estas escuchando lo que estás diciendo? - Esta niña esta mal del cogote, aparte tiene un problema muy serio - Se ve que once años juntas no te sirvieron para conocerme del todo ¿No? Antes que nada, me pasaba todas las putas tardes estudiando porque no tenía otra cosa mejor que hacer, no tenía amigos con quien salir, excepto, tú eras mi única amiga. Vivo con mi madre, y cada vez me costaba más seguir adelante, ¿Quieres que te lo demuestre? - Me quité todas las pulseras que tenía en la mano, y le enseñe mi muñeca - Aquí tienes la maldita prueba, ¿A que no te esperabas que me cortara, eh? Bueno, aquí tienes la demostración, cicatrices de cortes por todos lados. Así que ahórrate las palabras si lo único que vas a decir son chorradas.

Se puede decir que se quedo en estado de shock. Volví a poner las pulseras en mi muñeca izquierda, no quiero que nadie más se entere, y tampoco es que le importara a la gente lo que me hacía o me dejaba de hacer.

- ¿Te has quedado sin palabras, no? - Dije después de estar un rato mirándola haber si soltaba alguna idiotez más.
- Y-y-yo no sabía que te hacías eso
- Claro que no lo sabías, casi nunca te preocupabas por mi, ni si quiera te importaba si estaba bien o mal. Tu siempre fuiste el centro de atención para todo, pero tranquila, no te preocupes, todo fue culpa mía por dejarte creer algo que no eras - me estaba ya tocando lo que no me tenía que tocar - Y ahora si no tienes nada más que decir dímelo y le digo a alguien que me lleve de vuelta a casa

Seguía en estado de shock. Me suponía que no se lo esperaba, pero problema mío no era, que se hubiese pensando mejor las cosas antes de decirlas. 

- Si quieres te puedes ir ya - Contestó por fin. 

Me levanté de la cama y salí al salón, donde estaban los chicos riéndose a carcajada limpia. Cuando entré se callaron, a saber de que estarían hablando estos.

- Preciosa, ¿Quieres que te lleve? - Me dijo Harry con su sonrisa de hoyuelos. La verdad es que este chico tiene una sonrisa preciosa. Seguro que tiene a más de una loquita por él.
- No, ya la llevo yo - dijo Louis - que si la llevas tú te veo capaz de violarla por el camino - todos soltaron una carcajada, menos Harry. que se quedo con el labio inferior hacia fuera haciendo pucheros. - Bueno, ¿Nos vamos preciosa?

Tuve que agachar la cabeza, no estaba acostumbrada a que me dijeran cosas como esas, así que lo más seguro es que me hubiese puesto roja como un tomate.

- Si, vámonos - le dije por fin.

Me abrió la puerta para que saliera primero. Louis si que es un caballero, no como Niall, no lo soportaba, es que agg, me enerva, es algo que no puede conmigo. 

- Bueno preciosa ¿A dónde te tengo que llevar?
- A al residencia del campus
- Oh, ¿Tu también vives ahí?
- Sí ¿Por qué?
- Yo casualmente me mude a una de las habitaciones de allí hoy, llegue esta mañana de Seattle, tuve que saltarme el primer día de clase 
- ¿Vivías en Seattle?
- Oh no no, me fui de vacaciones con mi familia, yo soy de Doncaster
- Aaaah vale, ¿Y en cuál habitación vives?
- No te digo el número que después vienes y me violas - Dijo riendo a carcajada limpia, y pues me reí con él. Es muy simpático y gracioso, no como otro que yo me sé. Joder, ¿Por qué no me lo podía sacar de la cabeza? No era del otro mundo, al contrario, era el típico borde que jugaba con las mujeres.

- ¿Paula? ¿Estas ahí? - Dijo moviendo su mano delante de mi a ver si resucitaba
- Oh sí, es que estaba pensando 
- Pues lo que te decía, ¿Cuál es tu número de habitación?
- 458, ¿Y el tuyo?
- 327. Estoy en el mismo edificio que tú, lo que una planta más abajo

Después de estar como cinco minutos caminando y hablando llegamos al coche, y menos mal, porque ya me estaba empezando a cansar de tanto caminar.

- Bueno ya hemos llegado, entre señorita - Dijo con una perfecta sonrisa que dejaba a la vista todos sus perfectos dientes blancos. Me abrió la puerta para que entrara y según me senté la cerro. Él si que es un caballero, no como su amigo el rubio. ¡Paula! Ya estamos otra vez, tengo que dejar de pensar en él.
Estuvimos hablando durante todo el trayecto, con el nunca había silencios incómodos, y si por un momento dejábamos de hablar sacaba un tema de conversación.

- Bueno pues ya hemos llegado - Dijo acercándose cada vez más a mi cara -. Ha sido un placer conocerte señorita, ya nos vemos mañana - Me dio un pico - Y si quieres violarme, ya sabes en que habitación vivo.

Vale, ¿Qué coño es lo que acaba de pasar? ¿Me acaba de dar un pico en los labios o son cosas mías? Paula relájate, a lo mejor aquí la gente se despide así... Esto es todo muy confuso.
No sé nada de Raúl desde ayer y hoy ya me ha besado otro chico. Paula, ¿Se puede saber dónde te metes para que te pasen cosas así? Porque esto ya es preocupante y mucho. 

Llegue a la habitación y Judith como no, ya estaba durmiendo, así que tendría que esperar hasta mañana para contarle lo sucedido. No sé como lo hacía pero que cada vez que pasaba algo interesante ella estaba durmiendo la mona, hay que ver. 
Me quite la ropa y me puse el pijama, hoy había sido un día largo y estaba rendida.

Confusa.

- ¿Recuerdas que una vez te dije que te iba a molestar? Lo que digo lo cumplo bebé. 
- Pues te agradecería que por una vez en tu vida no cumplieras lo que dices.
- ¿Y darte el gusto? Que te lo crees.

Lo que me faltaba, aguantarlo en la clase de Literatura. Solo faltaba que tuviera las mismas asignaturas que yo, entonces eso ya si que sería el colmo. Por suerte Leticia no estaba en esta clase, así no tendría que aguantarla a ella también. 

- Paula - Susurró Judith en mi óido - ¿Qué se supone que haces hablando con ese tío?
- Larga historia, a la tarde te cuento - No tenía ganas de contarle ahora ya que estaba al lado mío y lo más probable es que nos escuchara.

- ¿De qué habláis? ¿De mí? - Dijo con una sonrisa pícara 
- Mi amor, ¿Tan importante te crees como para que yo esté hablando de ti?
- No me creo importante, lo soy. Como se nota que eres nueva aquí

Niall cada vez me sacaba más de los nervios, pero a él eso parecía divertirle. Pero a mi no me hacía ni una pisca de gracia. 
Seguidamente el profesor de Literatura entró, y se presentó. Habló sobre como iban a hacer las clases durante todo el trimestre y como se harían los grupos de trabajo; el los elegiría y nos daría un tema a cada uno. 

- Bueno, aquí termina la clase. Mañana ya empezaremos con el libro de Literatura. Y como a alguien se le olvide traerlo sale de clase. - Dijo con la más mala leche que pudo.

Según acabo la clase Judith y yo nos levantamos y fuimos hacia la otra clase que era ''Historia de la Humanidad'', si nos dábamos prisa no íbamos a llegar a tiempo, ya que está casi en la otro punta del campus.
Y en momentos como estos es cuando me doy cuenta de que necesitamos un coche. Y encima el coche de mi madre se lo llevan dentro de una hora, así que bueno, me tendría que buscar la vida para conseguir un coche no demasiado caro, y me da igual si es de segunda mano.

***

La verdad era que las clases se me habían pasado volando, y por suerte no coincidí en ninguna clase más con Niall, y por suerte no coincidía en ninguna con Leticia.

- Paula - me llamó Judith sacándome de mis pensamientos - tú y yo tenemos una conversación pendiente 
- Un ''Hola, ¿Cómo te han ido el resto de las clases en las que no hemos estado juntas?'' No estaría mal
- Bah, eso para después. Ahora cuéntame, ¿Qué ha pasado con ese chico? Y quiero que me lo cuentes con todo detalle.

Y así hice, se lo conté todo hasta con el más mínimo detalle, también le conté lo que había sucedido años atrás.

- Esta más claro que el agua, ese tío esta coladito por ti
- Ya claro - dije de la forma más irónica que pude - él lo único que quiere es que acabe en su cama como todas las demás, y tengo novio ¿Recuerdas?
- Y no sabes nada de él desde ayer ¿Recuerdas?
- Ya lo llamaré yo después. Y ahora vamos a dejar de hablar de este tema que no quiero ponerme de mal humor 
- Paula, cielo, hay algo que se llama 'WhatsApp' y no ha sido capaz de mandarte nada, así que no hay excusa que valga
- Vale ya está, pero vamos a dejar de hablar de este tema por favor - Dije de la forma más cortante que pude.

Odio que me digan la verdad, nunca lo he soportado.

Llegamos a nuestra habitación aún sin decir palabra alguna después de la conversación que habíamos tenido antes; y el silencio me irrita. Puede que me hubiese pasado un poco antes, ya le pediré perdón más tarde...

- Judith, estaba pensando en que podríamos intentar buscar un coche, aunque sea de segunda mano, me da igual; pero lo necesitamos ya.
- Sí, yo también he estado pensando en eso
- Esta tarde podemos ir a mirar uno, porque no siempre vamos a poder ir a los sitios andando
- Ya, además para ir por el campus no nos vendría nada mal.

***

Después de ducharme por segunda vez en el día, me vestí decentemente: Unos pantalones vaqueros pitillos, una camisa blanca con estampados y las Vans negras; me desenredé el pelo y deje que cayera en cascada por mis espalda. Y bueno creo que me haré la raya en el ojo, siempre me la hacía pero deje de hacérmela por un tiempo y creo que ya era hora de que empezase a hacérmela otra vez.

- Aww, que sólo vamos a ir a mirar coche - Dijo Judith en cuanto entré a la habitación
- Bah, es igual, estoy cansada de vestirme bien solo cuando voy a salir a algún sitio en especial
- Tienes toda la razón. Ah, y se me olvidaba, el chico de literatura me ha dejado está nota para ti
- ¿QUÉ? ¿CUÁNDO? ¿HA VENIDO?
- Me estresas, pregunta por pregunta Paula, todo a la vez no eh 
- Antes que nada déjame leer la nota 

Me la dio y la desdoble lo antes que pude. 

''Está noche a las siete y media te voy recoger, y no acepto un no como respuesta.

Niall xxx.''

- ¿PERO ESTE QUE SE CREE AHORA? ¿QUÉ PUEDE VENIR Y DECIRME QUE TENGO QUE SALIR CON ÉL? Y ENCIMA TODO PORQUE A ÉL LE DA LA GANA. YO A ESTE LE VOY A DEJAR LAS COSAS CLARAS.
- A ver Paula, relájate. Además no creo que sea tan malo...
- ¿No? Pues ayer cuando toqué en la puerta de al lado para que bajaran la voz, era él; ¿Sabes con quién? ¡PUES NADA MÁS Y NADA MENOS QUE CON LETICIA!
- ¿Y-y por qué no me lo habías dicho antes?
- No tenía ganas de contarlo, pero lo más gracioso de todo: Leticia se levantó y quería que la saludará como si nada hubiese pasado. Y hoy por la mañana me dijo que si podía quedar con ella para hablar, comete eso
- ¿Y qué le has dicho?
- Que yo con ella no tenía nada de lo que hablar. Bueno ¿Nos vamos ya o qué? Son las cinco menos cuarto y si nos damos prisa nos quedamos hoy también sin coche 
- Pero ¿No vas a ir con el tío buenorro ese? 
- ¡Judith!
- Es la verdad, hay que admitir que está muy bueno
- Bueno, un poquito, pero vámonos ya plasta
- Valevale, ya vamos, no me comas

***

Nos pasamos casi toda la tarde buscando coches, pero nada, no nos había convencido ninguno. 
Llegamos a la habitación, y ahí estaba él; con unos pantalones negros y una camisa blanca... ¿Y qué hace este ahora aquí? Oh Dios no, es verdad, se me había olvidado completamente que me iba a venir a recoger a las siete, y eran las siete y media.

- Llevo aquí esperando media hora - Espera, no me digas que ahora este se había enfadado.
- Nadie te dijo que tuvieses que esperarme
- Por lo menos podrías agradecerme que vengo a buscarte
- ¿Te pedí que vinieses a por mi? No verdad, así que no tengo que agradecerte nada - Y con la misma que termine de hablar me cogió de la muñeca y me llevo casi arastrándome por toda la residencia 

- Ya me ha quedado claro de que tienes fuerza, pero ahora para me estas haciendo daño.

Pero nada, no me hacía caso, y seguía agarrándome de la misma manera que antes.

- ¿No me escuchas? ¡Te he dicho que pares, me haces daño! - Dicho esto me soltó, pero me hecho una mirada intimidante. Vale, este tío me da mucho miedo 
- Sígueme y no pares, que ya llegamos tarde por tu culpa
- ¿Llegar tarde a dónde?
- A un sitio
- ¿Quieres dejarte de ya de tantos rodeos y decirme a donde coño me llevas?
- A mi casa - Cuando dijo eso frené en seco, ¿Para que quería llevarme ahora a su casa? - Tranquila no te voy a follar ni nada de eso, hay más gente. Y por nada del mundo querría quedarme yo a solas contigo, me caes mal ¿O es que todavía no lo has entendido?
- ¿Ah sí? ¿Y si te caigo mal para que coño vienes a buscarme, esperas media hora por mí, y me llevas a tu casa, listo?
- Porque Leticia quiere hablar contigo, y yo como buen amigo que soy, le hago el favor de venir a buscarte. Además tampoco te tengo que dar explicaciones

Vale, ahora sí. Esto es demasiado confuso, ¿Tan difícil es dejarme en paz y ya está? Porque por lo visto para este tío y Leticia era prácticamente imposible hacerlo. Por lo menos podía empezar a encajar cosas. Supongo que Letica es la que vive en la habitación de al lado, porque si Niall me va a llevar a su casa.... ¿Y que se supone que hace Leticia en su casa teniendo ella su propia habitación aquí?  



lunes, 30 de diciembre de 2013

¿Vergüenza? Más que eso.

Es que ¿Hola? ¿Que hacía este tío aquí? Lo único que se me pasa por la cabeza en estos momentos es ponerme a rezar delante de él para que no me reconozca, porque es que sí no, muero de vergüenza aquí mismo. 

- Eh, ¿Podrías decirle a tu novia que baje la voz? Algunos estamos cansados e intentamos dormir ¿Sabes? - Que se creía este ahora, ¿Que por estar más bueno que el pan podía hacer lo que le viniera en gana? Porque entonces la lleva clara.
- ¿Quieres hacer un trío? Estas muy buena - Dijo con una media sonrisa
- ¿PERO TÚ DE QUE COÑO VAS?
- Te e hecho una pregunta y no me has contestado. ¿Si o no?
- PUES CLARO QUE NO GILIPOLLAS, ¿ME VES CON CARA DE PUTA O QUÉ?
-No, pero sí con cara de torpe ¿O es que no te acuerdas de que me tiraste un batido de chocolate encima? Me debes una. 

Ay Dios, que me ha reconocido ... ¡TIERRA TRAGAME! Y encima me dice que le debo una, en serio, no le doy un sillazo en toda la cara por respeto a la silla. 

- ¿Paula? - Dijo una voz de chica
- ¿Y tú quién coño eres ahora?
- ¿No me recuerdas?
- Si te pregunto es porque no sé, así, como dato.
- Soy Leticia, de pequeñas eramos mejores amigas ¿Recuerdas?
- ¿L-LETICIA?
- Ajá, yo misma - Se acerco a mí y pude contemplar sus tatuajes, tenía miles de ellos por todo el cuerpo y eso que estaba envuelta en una sábana.
- Es imposible que seas tú, estás tan...tan.. cambiada
- Lo sé, ya no soy la niña inocente que era antes.

No me lo podía creer, esto era tan irreal. Mi ex-mejor amiga teniendo sexo con un tío, y encima a ese tío lo conocía ( sí a eso se le podía llamar ''conocer''). Y se podía decir que ese tío se estaba aprovechando de ella simplemente por el sexo. Pues sí, ya no eres la niña inocente que eras antes.

- ¿Por qué nunca cogiste mis llamadas ni respondiste a mis mensajes? ¡¿Sabes lo mal que lo pase?! Me dejaste sola. SO-LA. Y encima ni si quiera fuiste capaz de contestarme, ¿Sabes? Te consideraba una verdadera amiga. Pero después de todo lo que pasó, y encima ahora te encuentro así, teniendo sexo con un tío, y vas y vienes a mí sin más. Me conoces perfectamente bien, y la llevas clara si piensas que te voy a perdonar de buenas a primeras.
- Osea, que me ves ¿Y sólo te ocurre echarme toda la mierda en cara?
- ¿Y qué pretendes que haga? ¿Que vaya corriendo a abrazarte y a darte besos como si nada hubiese pasado? Porque sabes perfectamente que eso no lo voy a hacer.
- Por lo menos me podrías haber dicho ''Hola''
- Creo que no te mereces ni eso.

Y dicho esto, me di la vuelta y me fui. No tenía necesidad de estar discutiendo con nada más y nada menos que con Leticia, y encima delante de ese tío pervertido, porque era un pervertido, y con todas las letras, porque ¿A quién se le ocurre decir que si quiero hacer un trío con el, y simplemente porque según él estoy buena? Este tiene la inteligencia en el culo, está claro.
No tarde mucho en llegar a mi habitación ya que era la de al lado y nada más que esta a tres metros de la mía. Pero ahora que lo pienso ¿Quién vive en esa habitación Leticia o el chico pervertido? Esperemos que Leticia, aunque me haya hecho lo que me hizo, se puede decir que la ''conozco'', y tampoco es que tenga muchas ganas de tener un vecino pervertido al que le gusta hacer tríos... Sí, se podría decir que me quede traumada con eso.
Según llegue a la habitación me encontre con Judith durmiendo como un tronco, así que preferí dejarla, además no se me apetecía contarle todo lo que había pasado en la habitación de al lado. Y mucho menos quería contarle que a lo mejor nuestro vecino era un tío pervertido al que le gustaba hacer tríos.
Ahora solo se me apetecía dormir, y menos mal que se había callado, porque si no era capaz de levantarme otra vez e ir a decirles que se callaran. 
Apague la luz de la habitación y puse el despertador a las seis y media de la mañana.

***
Dichosa música del dichoso despertador. Me da absolutamente igual estar en Londres centro, como si estoy en Pekin, seguiré odiando el despertador de la misma manera que siempre. 
Judith seguía durmiendo, pero no por mucho tiempo.

- ¡JUDITH, DESPIERTA DESPIERTA! - Y a la vez que le gritaba la destapaba
- Ay déjame un poco más
- LEVANTA GANDULA, QUE VAS A LLEGAR TARDE EL PRIMER DÍA DE CLASE
- Joder, pues vaya manera de levantarme el primer día de clase
- Haberte puesto tu el despertador, lista - Me miró con cara de pocos amigos pero aún así se levantó - Coge tu ropa y vámonos a las duchas
- ¿Cómo? ¿Qué duchas?
- Judith, cielo, mi vida, mi alma ¿Tu has visto algún baño en la habitación?
- No
- Claro, pues por eso tenemos que ir a las duchas, porque si te parece no nos bañamos
- Pero, ¿Hay cortinas no?
- No lo sabrás si no vas.

Y con la misma cogí mis cosas y salí de la habitación, Judith no tardaría mucho en alcanzarme.

- ¡Paula! ¡Espera!

Lo que me faltaba ahora, Leticia corriendo detrás de mi como si la persiguiera un cocodrilo o algo por el estilo. Ah no pero espera, el chico pervertido iba con ella. ¿Que era? ¿Su perrito faldero? Porque a mi eso no me hace ninguna gracia.

- ¿Qué quieres?
- Hablar contigo
- Pensé que ya te había quedado claro lo que te dije anoche, pero bueno, desembucha.
- ¿Esta tarde tienes pensado hacer algo? - Lo que me faltaba, que ahora tuviese que quedar con ella porque le daba la gana hablar de algo que ya no tenía vuelta atrás. Sí, yo a veces podía ser muy orgullosa pero es que ella es muy cabezota y morruda, y tampoco estoy para soportarla.
- No, no voy a hacer nada, pero tenía pensado dar una vuelta para ver esto, y así por lo menos ubicarme un poco - ¿Paula? ¿Tu que eres? ¿Gilipollas? ¿Después de todo le das explicaciones a ella? Nada más y nada menos mi subconsciente.
- Si quieres te puedo enseñar esto yo - dijo el chico pervertido, ¿Pero de que va este ahora?
- Niall tu callate - le contesto Leticia.

Hala, por fin, ya sabía su nombre.

- Cállate tú. Fuiste un simple polvo, no eres quien para decirme lo que tengo que hacer o no. - ¿Quién se cree este para hablarle así a una mujer? Aunque bueno, Leticia es mayorcita como para saber con quien se puede acostar y con quien no.
- Es verdad, no me acordaba de que todas las noches estas en la cama de una tía distinta, ¿Y si soy un polvo de una noche que haces aquí, eh?
- Pues estoy aquí por ella - Dijo señalándome - No por ti 

Lo que me faltaba, que este tío estuviese aquí por mí. Esta claro que era una simple historia para que acabase en su cama como las demás había hecho. Pero conmigo lo tenía crudo, no era puta como las otras. 

- Sigo aquí delante. Si vais a discutir lo hacéis en otra parte en vez de hacerme perder el tiempo - Que borde soy, oh sí. - Y tú, ¿Qué te piensas? ¿Que a la mínima de cambio me voy a acostar contigo? Chico, que la llevas clara, no soy puta, y además tengo novio.

Y con la misma me di la vuelta, y seguí mi rumbo hasta las duchas. Esperemos que Judith estuviese allí ya, tenía que contarle todo esto, pero YA de YA.
Tras llegar a las duchas, me metí en una que estaba vacía, y empece a ducharme. Por suerte este campus tenía las duchas separadas, hombres a un lado y mujeres a otro. No tenía ganas de encontrarme, a Niall.
Cuando salí de la ducha me vestí, y salí corriendo ya que si no me daba prisa iba a llegar tarde el primer día de clase, y no quería dar una mala impresión. 

- ¡Paula! ¡Paula!

¿Que manía tiene la gente de aquí con gritar desde tan temprano? Espera, era Judith. Entonces me daba igual que me gritara.

- ¡Dime!
- Vamos a llegar tarde a clase como no te des prisa, así que ¡Corre!

***

Después de salir corriendo de la habitación, porque ya eran las siete y media y no teníamos ni pajorera idea de donde estaba nuestra clase de Literatura, la encontramos y entramos. Por suerte todavía no había mucha gente en la clase y nos pudimos sentar donde quisimos. A media que pasaba el tiempo entraban más alumnos. Uno de ellos me llamo mucho la atención, espera.. ¿Se iba a sentar al lado mío...? Oh no, este gilipollas otra vez no.

- ¿Es qué no me vas a dejar en paz?
- ¿Recuerdas que una vez te dije que te iba a molestar? Lo que digo lo cumplo bebé. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Recuerdos del pasado.

Tres años más tarde. 

- ¡Paula levanta, o se te hará tarde!
- Sí mamá, ya voy 

Bueno, hoy era mi último día en este pequeño pueblo. Me había aceptado en el campus universitario de Londres, quien lo diría, ¡Yo! ¡En Londres! Por suerte no iba a ir sola. Después de que se marchara Leticia no supe nada más de ella, no cogía mis llamadas ni contestaba a mis mensajes, yo siempre pensé que se había cambiado de número, pero como no sabía si era cierto no podía crear historias yo sola que no era ciertas; pero aún así seguía enfadada. 
Una semana después de que ella se fuera, yo estaba completamente sola, exepto por Raúl, el chico de pelo rubio/castaño y ojos mielosos, era tan dulce, y resultaba que ahora era mi novio, sí, las cosas de la vida. Y seguramente ahora me estuviese esperando abajo con mi mejor amigo Judith, se mudó a la casa de al lado despues de irse Leticia, un día me vino a pedir azúcar y de ahí surgió nuestra amistad, y desde ese entonces nunca nos habíamos separado, era mi único apoyo cuando nadie más lo era...
Ya era hora de que me fuese preparando antes de mi madre subiera a mí habitación a decirme que se me hacía tarde.

***

Después de desayunar con mi madre, Raúl y Judith nos fuimos a dejar mis maletas y las de ella al coche de mi madre. No tenía ganas de despedirme pero tenía que hacerlo. No iba a verles durante unos tres meses, a no ser que se les ocurriera venir a visitarme, pero como en la residencia no se podían quedar a dormir y los hoteles allí eran muy caros, pues como que dudo que vayan. Pero eh, estoy con mi mejor amiga, en la misma habitación ¿Qué más puedo pedir?
Me despedí de mi madre y seguidamente de mi novio. Conduciría Judith ya que yo soy lo suficientemente vaga como para hacerlo, oh sí.

- Hey Paula ¿Te vas a quedar ahí parada todo el día o vas a entrar en el coche? - Vale, esto era muy extraño estaba parada enfrente de la puerta mirando a la nada
- Sisi, ya voy ya voy, no te me desesperes - dije con un poco de humor, pero bueno, era Judith, a ella nunca le había gustado llegar tarde a ningún lado y después de tres años ya lo sabía, y de sobra.
- Como no entres ya me voy sin ti eh
- No te atreves
- ¿Ah no? - Dijo metiéndose en el coche, lo más que sabía yo era que se atrevía, y por eso me eché a correr como una loca.

Y como no, nada más entrar al coche ya tenía puesto su disco de Miley Cyrus, tenía una extraña obsesión con ella.

- Rumbo a Londres - Me dijo sin dejar de mirar la carretera - Nos queda un largo viaje 
- ¿Sabes que número de habitación tenemos?
- No, creo que hay que ir a recepción según lleguemos y ahí nos darán todas las cosas necesarias para el curso, pero no te estreses que todavía queda tiempo de sobra.
- Ya, pero no todos los días se va al campus universitario más importante de Londres
- Exacto, pero ahora disfruta del trayecto y shh 

Las horas de trayecto se pasaron más rápidas de lo que esperaba. Tampoco había mucho tráfico, ya eran las 10pm así que a esa hora la gente estaría ya en sus casa durmiendo o viendo la tele.

- Ostia, esto es alucinante 
- Y que lo digas, si no cierro la boca me entraran moscas - No me imaginaba que Londres fuera tan bonito de noche, aunque eso sí, no se veían las estrellas, cosa que extrañaría mucho.
- Vamos a recepción, que ya es tarde y no se me apetece dormir en la calle

Como no, la sala de recepción era gigante, en la parte izquierda estaba el mostrador, había una chica apunto de irse, o nos dábamos prisa o nos quedábamos sin las llaves de nuestra habitación.

- ¡Hey, no se vaya! ¡Espere! 

Me miro con cara de poco amigos, pero aún así no se fue.

- Sentimos haber llegado tan tarde, queríamos las llaves de nuestra habitación para poder alojarnos
- Oh si, díganme vuestros apellidos - Bueno, pues al final resultaba que la chica iba a ser simpática y todo. 
- Yo soy Paula, Paula Smith. Y ella es Judith, Judith Saenz  
- Vuestra habitación es la número 458, aquí tenéis las llaves - Nos dio un par de llaves. Ya sé quien irá mañana a la tienda de souvenirs para comprar un llavero, ajá, yo.
- Muchísimas gracias, y perdone las molestias
- No es nada, buenas noches.
- Buenas noches.

Vale, y ahora... ¿A dónde íbamos? Porque yo por lo menos no tenía ni idea de donde estaban las habitaciones.

- Judith, ¿Sabes dónde estamos?
- ¿Acaso me ves con cara de mapa o algo de eso?
- Sí, por eso te pregunto 
- Pues no te equivocas porque tengo un mapa
- Vale, ya puedes ir buscando las habitaciones
- Estoy en ello 

***

Después de estar como media hora andando hasta nuestra habitación, ya estábamos delante de ella. La abrí y ¡Dios! era perfecta para nosotras. Tenía dos camas, cada una con sus respectivas mesas de noche y un escritorio con una silla, bastante grande la verdad, así que si comprábamos una silla de más cabríamos las dos perfectamente.

- Es perfecta - dijo sin creerse lo que estaba viendo
- Y que lo digas - le respondí con una sonrisa de oreja a oreja. Era increíble que estuviésemos aquí ¡Y con nuestra propia habitación! Este día no podía ser más perfecto

- Paula..
- ¿Qué paso?
- ¿Escuchas eso?

Me callé a ver si escuchaba algo, y sí, lo escuchaba, parecía como...

- ¿Son cosas mías o en la habitación de al lado están teniendo sexo?
- Eh no, no son cosas tuyas. Y la verdad es que la tía es un poco exagerada con lo gemidos 
- Esperemos que no se pasen toda la noche así, porque quiero dormir ¿sabes?
- No te atreverás a ir plantarles las mosca ¿Verdad? 
- Como si no me conocieras, si no me dejan dormir voy allí y se los digo.

Ya eran como las once y media y seguían haciendo ruido

- Judith, ahora vengo
- No eh no, quédate aquí, no tengo ganas de problemas ahora
- El problema lo tienen ellos que no me dejan dormir

Y dicho esto salí de la habitación y ya estaba en la habitación de al lado, tocando la puerta a ver si me abría alguien. Escuche maldecir a un hombre, que se joda pensé, no son horas para estar haciendo gemir a alguien como loca.

- ¿Qué quieres tú ahora? - Dijo con un malhumor que no se lo creía ni él, pero espe.. NO, NO PODÍA SER ÉL. 

El chico rubio de ojos azules estaba delante de mis narices.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Mi mundo se desmorona.

Ya era el cuarto día de clase, y ni rastro del supuesto niño nuevo que iba a entrar a clase. Se habrán equivocado de clase, supuse. Pero tampoco había rastro de aquel atractivo chico rubio de ojos azules y carácter mal humorado, me había dejado pensativa después de decirme aquella frase que rondaba por mi cabeza sin cesar: ''Lo mismo que tú lista estudiar, pero entro mañana, hoy he venido a ver el centro, y de paso molestarte un poquito''. Todavía no lo había visto por aquí, y esperaba no hacerlo, no sé porque pero me daba mala espina, y tampoco es que me agradara. Bueno, lo mejor sería olvidarme de él y sus estupideces por un tiempo y centrarme en los estudios, que aunque solo fuera el cuarto día de clase iba atrasada, mucho, y tercero de la eso estaba siendo más difícil de lo que me esperaba.

Bueno, ya iba siendo hora de que apagara el iPod y fuera entrando a clase, ya que si no se me haría tarde, y eso al profesor de geografía no le haría mucha gracia, y mucho menos a mí. 

Y para mi suerte, Leticia ya había llegado, menos mal, no tenía ganas de ponerme a esperar a nadie, y menos de quedarme sentada sin hacer nada a las ocho menos cuarto de la mañana, era vaga, pero no tanto... ¡Ay Paula! Por una vez podrías dejar de pensar siendo borde, sí, tengo que dejar de pensar de una manera tan 'grosera' si así se le podía llamar. Bueno, que entre pensamiento y pensamiento estaba parada delante de Leticia sin hacer absolutamente nada.

- Buenos días Leti. 
- Buenos días Paula. - respondío con un tono mal humorado; bien, ahora lo único que me faltaba es que ella estuviese de mal humor, porque entonces yo si que no tenia pensado aguantarla. Aunque bueno, era mi amiga y debía hacerlo, así que debería ser amable y preguntarle que que le pasaba. Sí, aveces me sorprendía lo increíblemente borde y egoísta que podía llegar a ser.
- ¿Qué te pasa? Te noto un poco malhumorada hoy, eso es muuuuuuuuuuy raro en ti. - dije alargando la ''u'' un poco más de lo normal

Lo único que hizo fue abrazarme y llorar en mi hombro, sí, así sin más. Algo demasiado grande le tenía que haber pasado como para que estuviese de esta forma, ella no es de las que van llorando delante de la gente, más bien se hacía la fuerte y prefería llorar ella solita. Cosa que a mí no me gustaba porque yo podía ser de todo, pero mala amiga no era y me preocupaba por ella... ¿No?

- M-m-me voy a-a-a m-u-udar - intentó decirme sin intentar sollozar en cada palabra.
- ¿CÓMO? ¿QUÉ? ¿QUÉ TE MUDAS? SERÁ UNA BROMA ¿NO? 
- ¿M-me ves con cara de estar bromeando ahora? ¿En serio? - Me dijo con cara de loca.
- ¿Pero a qué viene esto de la mudanza? Acabas de empezar el instituto, es complicado entrar empezadas ya las clases... 
- Lo sé, pero por lo visto mis padres lo tenían todo planeado y no se habían atrevido a decirme nada, NA-DA. 
- ¿Y cuándo t-t-te vas? - Bien Paula, pareces un puto interrogatorio, y encima de animarla y aconsejarla te pones a llorar delante de ella ¿Tan sensible soy como para no aguantarme  las lágrimas para otro momento y así no empeorar más las cosas? No, por lo visto no.
- Esta misma tarde, el vuelo sale a las siete. Lo guay es que no me mudo muy lejos, simplemente me voy a Londres centro... - Vale, ahora la que intentaba calmarme era ella cuando tenía que ser al revés, si es que yo para animar a la gente no sirvo, que penosa. 
- Bueno, intentaré visitarte en cuanto pueda, se me harán muy raras las clases sin ti...
- Y a mi la vida sin ti..
- Mejor dejemos las despedidas para esta tarde. Te acompañaré al aeropuerto, le diré a mi madre si me pude llevar.
- No tienes porque hacerlo, no quiero causar más molestias...
- Oh no seas boba, no causas ninguna molestia. Lo que ahora en serio, dejemos las ñoñerías para más tarde
- Si, mejor, y ahora vamos, que si no el profesor de geología nos mata, bueno mejor dicho, te mata 
- Joder, es verdad, vamos, que ya va a tocar y si no nos quedamos fuera y yo con un negativo de regalo, y todavía no se me apetece tener uno de esos. 

***

El día cada vez se me hacía más largo, las clases se me habían echo eternas. Y todavía seguía sin creerme que mi mejor amiga se fuese a mudar Londres y yo estuviese yendo en coche hacia el aeropuerto para despedirme de ella, todo había pasado tan rápido. 11 años juntas y ahora nos separaría la puta distancia, como si ni tuviese suficiente con no llevarme con nadie de mi clase como para que ahora mi mejor amiga se fuese, así, sin más, en un abrir y cerrar de ojos... Es impresionante las vueltas que da la vida, ni si quiera sabía si dentro de cinco minutos iba a seguir viva... ¡Oh Dios Paula! Estás siendo demasiado dramática, deja de pensar tanto y piensa en lo que le vas a decir a tu mejor amiga por el amor de Dios.

Entre pensamiento y pensamiento ya habíamos llegado y mi madre ya había aparcado, ahora solo quedaba cruzar el puente que te dirigía a la entrada principal y ya esta, cuando saliera todo sería distinto..

- Hola Carmen - Salude a la madre, ya que al padre no lo veía
- Hola hija, supongo que habrás venido a despedirte. Leticia está en el baño, si quieres esperar a que vuelva, o entrar...
- Si, mejor entro, que ahora que lo pienso también necesito ir al baño
- Bueno, pues como quieras, pero no te pierdas

Ilusa, ¿Cómo me iba a perder? Si esto es como si fuera un aeropuerto de los ''Playmobil'' de lo chiquitito que.. Vale, ahora en serio ¿Dónde estoy? Karma, eso es lo que ha pasado, la próxima vez que alguien me advierta algo haré caso en vez de ponerme a reír en mis pensamientos... Oh, un mapa. Vamos a buscar donde están los ba..

- EH TÚ, MIRA POR DONDE VAS, MIRA LO QUE HAS HECHO - Levanté la cabeza y vi a.. ¡Oh Dios! El chico rubio de ojos azules con el que ya me había tropezado una vez y con el que había ''hablado'' (si se le podía decir hablado) en el colegio. Y ahora iba echo un desastre. Eh Paula, normal le acabas de tirar todo el batido de chocolate por encima, mi subconsciente a veces podía llegar a ser un poco irritante.
- Y-y-o lo siento, n-n-o quería...
- En vez de quedarte ahí parada podrías darme algo para limpiarme por lo menos ¿No crees?-Dijo en un tono más tranquilo que antes, pero seguía igual de malhumorado- Se va a secar el líquido y va a ser peor, así que date prisa.

Por suerte los baños estaban a unos diez metro más allá, según entré vi a Leticia lavándose las manos, menos mal.

- Leti, ahora vengo, no salgas del baño - Dije corriendo hacia la salida con un montón de toallitas en las manos. Menos mal que llevo unos pantalones vaqueros no tan ajustados como los que suelo ponerme siempre, porque si no habría quien pudiese moverme las piernas para que echara a correr.

¿Pero donde coño se había metido este chico ahora? No estaba por ningún lado, y eso que había ido a mirar hasta en la cafetería pero nada... Que gilipollas encima que intentaba a ayudarle, si es que cada vez me caía peor. Espero no volver a verlo nunca.
Volví al baño, ya que le había dicho a Leti que se quedará ahí.

- Y-ya estoy - Le dije casi sin respiración, con la carrera que me había hecho cualquiera..
- ¿Pero se puede saber a dónde has ido? 

Le conté todo lo que había pasado, y nada más acabar de hablar ya se estaba riendo por lo torpe que podía llegar a ser. La verdad es que me molestaba que se riera por una cosa como esa, que no tenía absolutamente nada de gracioso, pero mejor eso a estar llorando..
Hablando sobre lo ocurrido llegamos hasta la puerta de embarque, donde la esperaban sus padres, y a mí mi madre.

- Creo que es hora de despedirse 
- Bueno Leti, como sabes las palabras no se me dan del todo bien, así todo lo que te puedo decir es que esto no es una despedida, porque iré a visitarte todas las veces que pueda - Sin decir más nada, me abrazó como si no hubiera mañana- Te quiero
- Y yo a ti Paula

Con esto la vi alejarse por el pasillo de embarque. Sentía un dolor en el pecho, pero supongo que era normal, no se pierde a una mejor amiga todos los días.

Y ahora cambiando de tema ¿Qué mosca le había picado al chico ese? Y ahora que lo pienso.. ¿Que hacía en el aereopuerto con...? Espera, aún no me había percatado que en la otra mano llevaba una maleta de viaje ¿Se iba a ir? 

jueves, 26 de diciembre de 2013

Haré la vista gorda.

Dichoso despertador. Segundo día de clase, asqueroso, como siempre. Esperemos que no sea muy agotador, porque creo que todavía no estoy en forma como para aguantar uno de esos días de clase asquerosamente largos y eternos.
- Buenos días mamá.
- Buenos días, te has levantado cinco minutos tarde, si no llegas a tiempo no te pongas de mal humor luego, que si no, no hay quien te aguante
- Mamá no empecemos por favor.

Las siete de la mañana y ya esta echándome la bronca. Comprobado, se piensa que tengo cuatro años. Bueno, espero que no me arruine el día, que por el momento voy bien, o eso creo.
Me aseo, me visto, desayuno, cojo las llave y el móvil (auriculares incluidos) y salgo. Son las siete y media, creo que si me doy un poco de prisa llegaré a tiempo y no me tendré que quedar fuera a primera hora, así que, vamos Paula, tu puedes.

- PERO MIRA POR DONDE VAS NIÑATA
- EH, TE ME RELAJAS, IBA CAMINANDO NORMAL Y TE HAS CHOCADO CONMIGO MAJO, PODRÍAS PEDIR PERDÓN POR LO MENOS ¿NO CREES?
- Oh perdón, ¿CONTENTA? 
- Se podría decir que sí. Ah, y adiós, no quiero perder el tiempo con niñatos como tú.

¿Se puede ser más borde? Porque yo creo que no. A lo mejor es que como es rubio con los ojos azules se cree que puede ir de guay por la vida. ¿NO HAY UN SANTO DÍA EN EL QUE DEJEN DE PONERME DE MAL HUMOR? No sé, pregunto. Creo que hoy llegaré tarde a clase, pero prácticamente me da igual. 

***

- Buenos días señorita Paula ¿Sabe usted que ha llegado tarde hoy verdad?
- Sí, lo sé
- Hoy te dejaré pasar, pero a la próxima se queda usted fuera. Pase y tome asiento
- No habrá próxima vez
-  Eso espero señorita 

Ahora lo que me faltaba, después del encuentro borde con ese niño mi profesor de sociales le da por dejarme en ridículo delante de toda la clase, empezamos bien la mañana, ajá. 

- Buenos días Leti. *dije susurrando*
- Tía, ¿Dónde te metiste para llegar tan tarde?
- Luego te cuento, a ver si al señor don geografía le va a dar por echarme de clase
- Jo, pero no te olvides.
- Que no plasta, y ahora shhh.
-  Vaaaaaale. Ah, y se me olvidaba, antes dijo el ''Señor don geografía'' que iba a entrar un chico nuevo a la clase mañana
- Oh bien, lo que me faltaba, uno más para la colección.

- Señorita Paula, me ha parecido escucharla hablar, espero que sólo sean alucinaciones mías 

Esto ya es el colmo, el segundo día de clase y mi profesor de geografía ya me tiene manía, estoy planteándome muy seriamente tirarme por la ventana que tengo a mi derecha.

***

Las cuatro primeras horas de clase se me han hecho extremadamente largas. Pero ahora lo único que se me pasa por la cabeza es... ¿Qué se supone que haré hoy en el descanso? Buah, no sé, lo primero que se me pase por la cabeza.

- Paula  - Me gritó Leticia -
- ¿Me acompañas a la cafetería?
-  Es que no tengo ganas, si eso voy después 
- ¿Me lo prometes?
- Sí, bueno, no sé
- Jo, pues hasta después.

Bueno, ¿y ahora qué se supone que tengo que hacer? No he visto al chico de ayer, y está claro que con los de mi clase no me voy a poner ni loca. Una de dos, o busco un árbol donde haya sombra para poder comer tranquila o me voy a la cafetería a por Leticia, y bueno , esta claro a la cafetería no quiero ir así que, en marcha a buscar un árbol donde haya sombra.

Después de pasarme cinco minutos lo menos buscando un árbol aquí esta, y por fin, porque ya me estaba cansando de tanto buscar. Me siento, y seguidamente saco el iPod y el desayuno de la mochila. 

- Hola - Escuché decir alguien a mi espalda, pero como supuse que no era para mí lo ignoré - ¿A parte de ciega sorda?

- H-Hola, eh tú, eh ¿Qué se supone que haces aquí? - ¿Cómo coño había llegado el chico rubio de ojos azules, con acento extraño y borde de antes hasta aquí? ¿QUE COÑO HACE EN MI INSTITUTO?

- Lo mismo que tú lista estudiar, pero entro mañana, hoy he venido a ver el centro, y de paso molestarte un poquito.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Un 11 de enero le vi, y un 11 de enero me enamoré.

Suena el despertador y su canción odiosa después de tres meses; pero lo apago y sigo durmiendo. Hasta que mi madre..
- ¡PAULAAA! 
- ¿QUÉ QUIERES?
- SE TE VA A HACER TARDE EL PRIMER DÍA DE CLASE, LEVÁNTATE YA
- SÍ MAMÁ, SÍ.

Joder, ya empezamos como siempre, a tratarme como si fuera una niña pequeña. ¿No se puede dar cuenta de que ya tengo 15 años? Y no es que se digan rápido.

- Paula, ¿Te queda mucho en el baño? Se me va a hacer tarde.
- Todavía me tengo que lavar los dientes, haber llegado antes que yo.
- ¡NO ME CONTESTES ASÍ, QUE SOY TU MADRE Y NO UNA AMIGA!
- Vale mamá.

Lo que me faltaba, el primer día de clase y encima de mal humor, que guay todo. 
Cojo la mochila, las llaves, el móvil con los auriculares y salgo. Enciendo el móvil y le doy a reproducción aleatoria, por lo menos me intento despejar en lo que llego al colegio. La verdad es que no me hace mucha gracia volver al instituto, y menos con los mismos compañeros falsos y odiosos de siempre, pero habrá que aguantarlos, como siempre. Seguramente vendrán, me abrazarán y me dirán: ''Oooh Paula, te echaba de menos, cuanto tiempo, deberíamos haber quedado en verano''; y ahí es cuando yo pienso: JÁ, y una mierda, seguro que en verano ni te acordabas de mi existencia, pero tranquila, no te preocupes, yo tampoco me acordaba de que existías, y ni falta que me hace.
Llego a la puerta del colegio y esta cerrada, como siempre, habrá que esperar a que las monjitas se dignen a abrir antes de que me quede dormida en la pared. 
Y por fin a las siete y media las monjas se dignan a abrirme la puerta.

- Buenos días Sor Elena.
- Buenos días hija mía.

Vale, tengo que admitir que eso me pone más de mal humor, ya que ahora me tendré que acostumbrarme a dar los buenos días todas las mañanas, cosa que odio. No, nadie me gana a borde. 
Apago el móvil, y me siento a esperar a que llegue la gente.

El primero en llegar es Layonel, empezamos mal, muy mal,

- Buenos días Paula
- Hola
- ¡FELICIDADES!
- ¿Por? Que yo sepa no es mi cumpleaños.
- HAS CRECIDO
- !FELICIDADES A TI TAMBIÉN LAYONEL!
- ¿Por qué?
- NO HAS CAMBIADO, SIGUES SIENDO EL MISMO ODIOSO DE SIEMPRE, BI-EN. Y ahora si vas a decir alguna gilipollez ahórratela, nadie quiere escucharla.

Y por fin se calló, nunca lo he soportado, se cree que por reírse de los demás es más macho JAJAJAJAJAJA, no se lo cree ni él.
Cuanta más gente llegaba, más de mala humor me ponían. Hasta que llegó Leticia, oh, a ella si que la echaba de menos, bueno, era la única a la que echaba de menos, así que después de tanto tiempo sin verla sólo se me ocurre correr ir a abrazarla, y así hago.

- ¡LETICIA HERNÁNDEZ CEBOLLÍN!
- ¡PUTA, VEN A MÍ Y ABRAZAME!
- ¡VEN TÚ QUE ES EL MISMO CAMINO!
- ¿Te has dado cuenta que estás delante de mi?
- La verdadera pregunta es, ¿Quién ha llegado antes a la otra?
- NO SÉ NI ME IMPORTA.
-¿AH NO? PUES AHORA POR TONTA TE QUEDAS SIN ABRAZO DE SALUDO
- je-je-je eran bromas je-je-je
- Arrastra..

Y ahí fue cuando el entró, un chico alto, de 1.75 aproximadamente, rubio, con ojos mielosos; pero eso no fue lo que me llamó la atención, verdaderamente fue que con lo lindo que es haya entrado con la cabeza gacha. Pero lo más extraño fue que cuando lo vi mi corazón se aceleró, cosa que nunca me había pasado, y menos por un chico, que era lo que menos me importaba en estos momentos...

- ¡PAULAAAA, PAULAAA!
- LETI JODER, ¿POR QUÉ ME GRITAS?
- PORQUE LLEVAS UN RATO MIRANDO A LA NADA Y NI PUTO CASO ME HACÍAS, A LO MEJOR POR ESO
- Ups, perdón
- Perdonada.

Pasaron cuatro horas hasta que el timbre para ir al recreo sonó. 

- Dios mío de mi alma y de mi ser, han sido la cuatro horas más largas de mi vida, que alguien me saque de este infier...

Y ahí estaba él de nuevo, no sé como se llama, ni quién es, ni de dónde viene, ni nada relacionado con eso, sólo se que esta sólo, su primer día de clase y está solo... ¿Y si me acerco a él y le pregunto como se llama y le enseño el centro...? Bah no, no creo que sea una buena idea, pero tampoco pasaría nada por intentarlo así que, vamos Paula, tu puedes.

- Leti, ahora vengo, voy a hablar con ese niño nuevo de 4º.
- ¿Qué mosca te ha picado a ti hoy? Primero te quedas muda, y luego vas a hablar con alguien que ni si quiera conoces? Si que has cambiado este verano eh
- Supongo que algún día tendré que dejar de ser tímida y borde con la gente que ni si quiera conozco, y ese día es hoy. Así que nos vemos en clase de sociales
- Adiós perra
- Adiós puta

Bueno pues haya vamos, a hablar con un niño que es la primera vez que veo... Vale ¿Dónde coño se ha metido?  Ah, míralo ahí...

- Hola, me llamo Paula 

Bien Paula, ni que tuvieses cuatro putos años para decir eso.

- Yo me llamo Raúl
- Eres nuevo aquí ¿no?
- Sí, soy valenciano, y me he mudado este verano aquí y pues bueno, aquí me ves 
- ¿Todavía no has echo amigos?
- No, no se me da muy bien hacer amigos
- A mí casi todos los de mi clase me caen mal, así que estamos en las mismas
- Pues ponte conmigo, así yo no estoy solo y tu no estas con los de tu clase 
- Vale majo

Estuvimos hablando hasta que tocó la campana que indicaba que ya teníamos que volver a clase.

- Bueno, gracias por acompañarme Paula, encantado
- Igualmente
- Hasta mañana
- Hasta mañana

Tocó el timbre que indicaba que ya era la última clase del día; yo, sentada en última fila con Leticia, pensando en todo lo que nos había dado tiempo de hablar en el recreo, y sin saber como, ni porque, ya le echaba de menos, cosa demasiado rara, ya que ni si quiera le conocía.. Y como no, Leticia tuvo que interrumpir mis pensamientos una vez más.

- Paula, ¿Estás bien? Hoy te noto un poco distante
- Es que estaba pensando en el niño nuevo, se llama Raúl
- Uuuuuuuuh, a mí me da que te gusta eh
- No seas tonta, lo conozco de hoy, es imposible que me guste, inútil
- Eh eh eh, un poco de respeto que soy mayor que tu
- NO, YA EMPEZAMOS DE NUEVO CON ESO
- Tres días dan para mucho eh
- Calla puta
- Revenida

Transcurrida la hora de lengua, tocó el timbre y todo el mundo salió corriendo, y yo como siempre me quedo la última en clase recogiendo las cosas, aunque la verdad no me viene mal, ya que en estos momentos necesito pensar... ¿Y si de verdad me gusta Raúl? No, que tontería más grande, como me va a gustar si lo conozco de hablar con él media hora.. Pero es que nunca había sentido nada parecido por nadie, y menos el primer día de conocerlo...
Bueno, creo que ya he pensado lo suficiente por hoy.

Llego a mi casa, como, me echo la siesta, hago los deberes, leo y me acuesto. Tengo que admitir que el primer día de clase ha sido agotador, físicamente y mentalmente; así que apago la luz y me pongo a escuchar música hasta que me quedo dormida.

El segundo día de clase será aún más agotador que el primero. Paula no sabe lo que le espera.