Judith: Me tienes desesperada, ¿A dónde te lleva?
Yo: A su casa.
Pero eh, tranquila, que sólo me lleva a hablar con Leticia.
Judith: ¿Ha hablar con Leticia? ¿En su casa? Pero, ¿Ella no tiene su habitación en la residencia? ¿Qué se supone que hace en casa de Niall?
Yo: Eso mismo estaba pensando antes, pero la verdad es que ni lo sé, ni me importa.
- ¿Sabías que es de mala educación estar con el móvil cuando estás con una persona?
- También es de mala educación tratar mal a una mujer y no te digo nada
Se quedo callado, hala, ahí le he dado. Bueno mejor que le diga adiós a Judith, no tengo ganas de que este me siga molestando con sus comentarios bordes.
Yo: Judith, mejor hablamos después, que a este se le suben los humos
Judith: A saber que habrás hecho JAJAJAJA. Bueno, ten cuidado, y no llegues tarde que mañana hay que madrugar.
Después de despedirme de ella, volví a guardar el móvil en el bolsillo, tenía un 30% de batería y es mejor que no lo malgaste, puede que me haga falta.
- Oh bien, me alegro de que me hayas hecho caso de una vez.- Dijo con una media sonrisa
- Mejor cállate
- Si mejor me callo, si no empezaré a decir gilipolleces, de las que esta claro que no me arrepentiría.
- ¿Cómo puedes ser tan borde?
- Me gusta serlo, si tienes algún problema no me hables y ya está.
Y así hice, no le volví ha hablar más en todo el trayecto, no falta que me hacía. Lo que su música era un poco irritante y daba dolor de cabeza, pero preferí callarme. No tenía ganas de que se convirtiera en un tren humano, porque esta claro que si se lo llegaba a decir los humos que echaba por las orejas no iban a hacer normales.
- Aquí es, ya te puedes bajar. Y no esperes a que te abra la puerta porque no lo voy a hacer
- Tampoco quiero que lo hagas
Llegamos al portal, no era nada del otro mundo, simplemente algo normal. Entramos al ascensor y el pulso botón 5, vive en la última planta. Esperemos que sólo este Leticia, no tengo ganas de conocer a sus amigos, y menos si van a ser igual de bordes que él.
Abrió la puerta, y para mi mala suerte había cuatro chicos más y Leticia. Aunque bueno, la verdad es que no estaban nada mal; y esperemos que no sean bordes.
- ¿Está es la chica de la que nos has hablado? Porque esta muy buena, joder - Dijo un chico de pelo rizado y ojos verdes. - Soy Harry
- Yo Paula
- Perdón por lo de antes, pero es que este capullo no nos había dicho que eres tan guapa - Dijo señalando a Niall
- Ah da igual - ¿Es que les había hablado de mi? Esto cada vez era más raro.
- Yo soy Liam, ignora a Harry, aveces puede ser muy pervertido - Dijo tendiéndome su mano para que se la estrechara, y así hice.
- Yo soy Zayn - Dijo mordiéndose la lengua mientras sonreía
- Yo soy Louis - dijo dándome dos besos - y te saludo el último porque dicen que lo bueno para el final
Tuve que soltar una carcajada, no me la pude aguantar más JAJAJAJ. Todo son muy simpáticos, nada comparado con lo que yo me esperaba.
- Bueno Paula - dijo Leticia un poco cansada ya de esperar - vamos a la habitación de al lado, tenemos que hablar ¿Recuerdas?
- Tienes que hablar tú no yo - ¿Por qué tengo que aguantarla? Yo ya le dije todo lo que le tenía que decir ayer y tan pancha que me quede.
- Uh, pelea de chicas, esto me gusta - Como no, eso lo tuvo que decir Niall
- Mira chico, como no te calles te voy a callar yo, y no de la manera que piensas
- Te lo dejo clarito eh Niall. Me gusta, me gusta, tiene carácter - Creo que lo dijo Harry, estaba de espaldas a ellos y todavía no diferenciaba sus voces muy bien.
- Bueno vamos a la habitación de al lado Paula - Me dijo Leticia mientras me cogía de la mano y me metía en la primera habitación que vio.
Con tanto barullo no me había percatado de lo bonita que es la casa. Era completamente blanca y negra, los muebles tenían matices de blancos y negros distintos; cada pared estaba pintada de un color distinto siguiendo una cadena: blanco-negro-blanco-negro... Y así sucesivamente.
- Te puede sentar en la cama si quieres - Lo que me faltaba, ni que la casa fuera de ella para decirme donde me podía sentar o no, que graciosa, en serio. Pero para no ser tan borde y arisca me senté, total tampoco es que fuese a estar mucho tiempo... Pero ahora que lo pienso ¿Quién me va a llevar de vuelta? Preguntaré después, porque tampoco quiero llegar muy tarde.
- ¿De que quieres hablar? - No sé para que preguntaba si ya sabía la respuesta pero es que el silencio que hay entre las dos es tan incomodo que necesito que desaparezca.
- De lo que ha pasado entre nosotras dos, desde que me fui hasta este mismo momento
- Pues ya estás tardando en hablar - Haber si se dejaba ya de rodeos y me decía todo lo que me tenía que decir - Simplemente quiero saber porque nunca contestaste a mis llamadas ni respondiste a mis mensajes.
- Te tenía envidia, y por eso mismo pase de contestarte. Siempre habías sido la niña buena que nunca hacía nada, que siempre se pasaba la tardes enteras estudiando para sacar buenas notas, y yo simplemente tu sombra. Así que me harte y pase de contestarte
- ¿Pero tu estas escuchando lo que estás diciendo? - Esta niña esta mal del cogote, aparte tiene un problema muy serio - Se ve que once años juntas no te sirvieron para conocerme del todo ¿No? Antes que nada, me pasaba todas las putas tardes estudiando porque no tenía otra cosa mejor que hacer, no tenía amigos con quien salir, excepto, tú eras mi única amiga. Vivo con mi madre, y cada vez me costaba más seguir adelante, ¿Quieres que te lo demuestre? - Me quité todas las pulseras que tenía en la mano, y le enseñe mi muñeca - Aquí tienes la maldita prueba, ¿A que no te esperabas que me cortara, eh? Bueno, aquí tienes la demostración, cicatrices de cortes por todos lados. Así que ahórrate las palabras si lo único que vas a decir son chorradas.
Se puede decir que se quedo en estado de shock. Volví a poner las pulseras en mi muñeca izquierda, no quiero que nadie más se entere, y tampoco es que le importara a la gente lo que me hacía o me dejaba de hacer.
- ¿Te has quedado sin palabras, no? - Dije después de estar un rato mirándola haber si soltaba alguna idiotez más.
- Y-y-yo no sabía que te hacías eso
- Claro que no lo sabías, casi nunca te preocupabas por mi, ni si quiera te importaba si estaba bien o mal. Tu siempre fuiste el centro de atención para todo, pero tranquila, no te preocupes, todo fue culpa mía por dejarte creer algo que no eras - me estaba ya tocando lo que no me tenía que tocar - Y ahora si no tienes nada más que decir dímelo y le digo a alguien que me lleve de vuelta a casa
Seguía en estado de shock. Me suponía que no se lo esperaba, pero problema mío no era, que se hubiese pensando mejor las cosas antes de decirlas.
- Si quieres te puedes ir ya - Contestó por fin.
Me levanté de la cama y salí al salón, donde estaban los chicos riéndose a carcajada limpia. Cuando entré se callaron, a saber de que estarían hablando estos.
- Preciosa, ¿Quieres que te lleve? - Me dijo Harry con su sonrisa de hoyuelos. La verdad es que este chico tiene una sonrisa preciosa. Seguro que tiene a más de una loquita por él.
- No, ya la llevo yo - dijo Louis - que si la llevas tú te veo capaz de violarla por el camino - todos soltaron una carcajada, menos Harry. que se quedo con el labio inferior hacia fuera haciendo pucheros. - Bueno, ¿Nos vamos preciosa?
Tuve que agachar la cabeza, no estaba acostumbrada a que me dijeran cosas como esas, así que lo más seguro es que me hubiese puesto roja como un tomate.
- Si, vámonos - le dije por fin.
Me abrió la puerta para que saliera primero. Louis si que es un caballero, no como Niall, no lo soportaba, es que agg, me enerva, es algo que no puede conmigo.
- Bueno preciosa ¿A dónde te tengo que llevar?
- A al residencia del campus
- Oh, ¿Tu también vives ahí?
- Sí ¿Por qué?
- Yo casualmente me mude a una de las habitaciones de allí hoy, llegue esta mañana de Seattle, tuve que saltarme el primer día de clase
- ¿Vivías en Seattle?
- Oh no no, me fui de vacaciones con mi familia, yo soy de Doncaster
- Aaaah vale, ¿Y en cuál habitación vives?
- No te digo el número que después vienes y me violas - Dijo riendo a carcajada limpia, y pues me reí con él. Es muy simpático y gracioso, no como otro que yo me sé. Joder, ¿Por qué no me lo podía sacar de la cabeza? No era del otro mundo, al contrario, era el típico borde que jugaba con las mujeres.
- ¿Paula? ¿Estas ahí? - Dijo moviendo su mano delante de mi a ver si resucitaba
- Oh sí, es que estaba pensando
- Pues lo que te decía, ¿Cuál es tu número de habitación?
- 458, ¿Y el tuyo?
- 327. Estoy en el mismo edificio que tú, lo que una planta más abajo
Después de estar como cinco minutos caminando y hablando llegamos al coche, y menos mal, porque ya me estaba empezando a cansar de tanto caminar.
- Bueno ya hemos llegado, entre señorita - Dijo con una perfecta sonrisa que dejaba a la vista todos sus perfectos dientes blancos. Me abrió la puerta para que entrara y según me senté la cerro. Él si que es un caballero, no como su amigo el rubio. ¡Paula! Ya estamos otra vez, tengo que dejar de pensar en él.
Estuvimos hablando durante todo el trayecto, con el nunca había silencios incómodos, y si por un momento dejábamos de hablar sacaba un tema de conversación.
- Bueno pues ya hemos llegado - Dijo acercándose cada vez más a mi cara -. Ha sido un placer conocerte señorita, ya nos vemos mañana - Me dio un pico - Y si quieres violarme, ya sabes en que habitación vivo.
Vale, ¿Qué coño es lo que acaba de pasar? ¿Me acaba de dar un pico en los labios o son cosas mías? Paula relájate, a lo mejor aquí la gente se despide así... Esto es todo muy confuso.
No sé nada de Raúl desde ayer y hoy ya me ha besado otro chico. Paula, ¿Se puede saber dónde te metes para que te pasen cosas así? Porque esto ya es preocupante y mucho.
Llegue a la habitación y Judith como no, ya estaba durmiendo, así que tendría que esperar hasta mañana para contarle lo sucedido. No sé como lo hacía pero que cada vez que pasaba algo interesante ella estaba durmiendo la mona, hay que ver.
Me quite la ropa y me puse el pijama, hoy había sido un día largo y estaba rendida.
- ¿Paula? ¿Estas ahí? - Dijo moviendo su mano delante de mi a ver si resucitaba
- Oh sí, es que estaba pensando
- Pues lo que te decía, ¿Cuál es tu número de habitación?
- 458, ¿Y el tuyo?
- 327. Estoy en el mismo edificio que tú, lo que una planta más abajo
Después de estar como cinco minutos caminando y hablando llegamos al coche, y menos mal, porque ya me estaba empezando a cansar de tanto caminar.
- Bueno ya hemos llegado, entre señorita - Dijo con una perfecta sonrisa que dejaba a la vista todos sus perfectos dientes blancos. Me abrió la puerta para que entrara y según me senté la cerro. Él si que es un caballero, no como su amigo el rubio. ¡Paula! Ya estamos otra vez, tengo que dejar de pensar en él.
Estuvimos hablando durante todo el trayecto, con el nunca había silencios incómodos, y si por un momento dejábamos de hablar sacaba un tema de conversación.
- Bueno pues ya hemos llegado - Dijo acercándose cada vez más a mi cara -. Ha sido un placer conocerte señorita, ya nos vemos mañana - Me dio un pico - Y si quieres violarme, ya sabes en que habitación vivo.
Vale, ¿Qué coño es lo que acaba de pasar? ¿Me acaba de dar un pico en los labios o son cosas mías? Paula relájate, a lo mejor aquí la gente se despide así... Esto es todo muy confuso.
No sé nada de Raúl desde ayer y hoy ya me ha besado otro chico. Paula, ¿Se puede saber dónde te metes para que te pasen cosas así? Porque esto ya es preocupante y mucho.
Llegue a la habitación y Judith como no, ya estaba durmiendo, así que tendría que esperar hasta mañana para contarle lo sucedido. No sé como lo hacía pero que cada vez que pasaba algo interesante ella estaba durmiendo la mona, hay que ver.
Me quite la ropa y me puse el pijama, hoy había sido un día largo y estaba rendida.